Alcohol

Descripción breve

El consumo de alcohol es algo muy común en entornos sociales y eso causa que a veces no sepamos ver si realmente hay un problema de consumo o no. La adicción al alcohol es una enfermedad crónica y recurrente del cerebro caracterizada por un patrón problemático de consumo de alcohol que conduce a deterioro clínicamente significativo o malestar, incluyendo pérdida de control sobre el consumo, dependencia física o psicológica y persistencia del consumo a pesar de consecuencias negativas (American Psychiatric Association [APA], 2022; National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism [NIAAA], 2024). No se define únicamente por la cantidad de alcohol consumida, sino por el impacto que el consumo tiene en la vida de la persona, su salud, su funcionamiento emocional, social y laboral (APA, 2022).

Datos en España

El alcohol es la sustancia psicoactiva más consumida en España. Según la Encuesta sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES 2024):

  • Más del 90 % de la población entre 15 y 64 años ha consumido alcohol alguna vez en su vida.

  • Aproximadamente el 7–10 % presenta patrones compatibles con consumo problemático o de riesgo.

  • El consumo intensivo episódico (binge drinking) es especialmente frecuente en población joven.

El alcohol está implicado en una proporción significativa de enfermedades hepáticas, trastornos mentales, accidentes de tráfico y muertes evitables (Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas [DGPNSD], 2025; World Health Organization [WHO], 2023).

Señales de alarma

Algunas señales frecuentes de un posible problema con el alcohol incluyen:

  • Dificultad para controlar cuánto o con qué frecuencia se bebe.

  • Necesidad creciente de beber para obtener el mismo efecto.

  • Pensamientos recurrentes sobre el alcohol o deseo intenso de consumo (craving).

  • Consumo continuado pese a problemas físicos, psicológicos o relacionales.

  • Irritabilidad, ansiedad o malestar cuando no se puede beber.

Si presentas algunas de estas señales de alarma te recomendamos que hagas el cuestionario y que busques información para recibir la ayuda adecuada.

Criterios de adicción

El DSM-5-TR establece los siguientes criterios diagnósticos:

A. Un patrón problemático de consumo de alcohol que provoca un deterioro o malestar clínicamente significativo, manifestado por al menos dos de los hechos siguientes, presentes en un periodo de 12 meses:

  1. Se consume alcohol con frecuencia en cantidades superiores o durante un periodo más prolongado de lo previsto. (Por ejemplo, se termina bebiendo más o durante más tiempo del que la persona había planeado.)

  2. Existe un deseo persistente o esfuerzos fracasados de abandonar o controlar el consumo de alcohol. (La persona intenta reducir o dejar el consumo, pero no lo logra o vuelve al mismo patrón.)

  3. Se invierte mucho tiempo en actividades necesarias para conseguir alcohol, consumirlo o recuperarse de sus efectos. (Buena parte del tiempo gira en torno a comprar alcohol, estar bebiendo o recuperarse de la resaca.)

  4. Ansias o un poderoso deseo o necesidad de consumir alcohol (craving). (Ganas intensas de beber, pensamientos frecuentes sobre el alcohol o urgencia por tomar algo.)

  5. Consumo recurrente de alcohol que lleva al incumplimiento de deberes fundamentales en el trabajo, la escuela o el hogar. (Faltar, llegar tarde, bajar el rendimiento o descuidar responsabilidades por haber bebido.)

  6. Consumo continuado de alcohol a pesar de sufrir problemas sociales o interpersonales persistentes o recurrentes, provocados o exacerbados por los efectos del alcohol. (Conflictos de pareja, familiares o con amistades que se mantienen a pesar de relacionarse claramente con la forma de beber.)

  7. El consumo de alcohol provoca el abandono o la reducción de importantes actividades sociales, profesionales o de ocio. (Se dejan de hacer actividades significativas porque se prioriza beber o por las consecuencias del consumo.)

  8. Consumo recurrente de alcohol en situaciones en las que existe un riesgo físico. (Por ejemplo, conducir, manejar maquinaria o exponerse a situaciones peligrosas bajo los efectos del alcohol.)

  9. Se continúa con el consumo de alcohol a pesar de saber que se sufre un problema físico o psicológico persistente o recurrente probablemente causado o exacerbado por el alcohol. (Seguir bebiendo pese a ser consciente de que empeora el estado de ánimo, el sueño, el hígado, la tensión, etc.)

  10. Tolerancia, definida por alguno de los siguientes hechos:
    a. Necesidad de consumir cantidades notablemente mayores de alcohol para conseguir la intoxicación o el efecto deseado. (Cada vez se necesita beber más para notar lo mismo.)
    b. Un efecto notablemente reducido tras el consumo continuado de la misma cantidad de alcohol. (Con las mismas cantidades de antes, el efecto es menor.)

  11. Abstinencia, manifestada por alguno de los siguientes hechos:
    a. Presencia del síndrome de abstinencia característico del alcohol. (Temblores, sudoración, malestar, insomnio, irritabilidad, ansiedad, náuseas, etc., cuando se reduce o suspende el consumo.)
    b. Consumo de alcohol (o de una sustancia muy similar, como algunas benzodiacepinas) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia. (Beber para que “se pasen los temblores” o para sentirse mejor.)

La gravedad se basa en el número de síntomas presentes en los últimos 12 meses:

  • Trastorno leve por consumo de alcohol: presencia de 2–3 síntomas.

  • Trastorno moderado por consumo de alcohol: presencia de 4–5 síntomas.

  • Trastorno grave por consumo de alcohol: presencia de 6 o más síntomas.

Efectos a corto y largo plazo

El consumo agudo de alcohol a corto plazo afecta al sistema nervioso central, produciendo alteraciones del juicio, la coordinación, la atención y el control de impulsos, aumentando el riesgo de accidentes, conductas violentas y lesiones (WHO, 2023).

A largo plazo podemos ver consecuencias como:

  • Daño hepático (esteatosis, hepatitis alcohólica, cirrosis).

  • Trastornos cognitivos y neurodegeneración.

  • Trastornos del estado de ánimo y ansiedad.

  • Incremento del riesgo de cáncer y enfermedad cardiovascular.

Estos efectos están ampliamente documentados en estudios longitudinales y revisiones sistemáticas (Rehm et al., 2021; WHO, 2023).

Factores de riesgo

​​El desarrollo del TCA resulta de la interacción de múltiples factores:

  • Genéticos: la heredabilidad del TCA se estima entre el 40 y el 60 % (Verhulst et al., 2015).

  • Inicio temprano del consumo, especialmente en adolescencia (NIAAA, 2024).

  • Trastornos mentales previos, como depresión, ansiedad o trauma (APA, 2022).

  • Factores sociales y culturales, como normalización del consumo o presión social (WHO, 2023).

Relación con otros problemas de salud mental

Es frecuente encontrar otros problemas o trastornos asociados al consumo de alcohol, como por ejemplo:

  • Trastornos depresivos y de ansiedad.

  • Trastornos relacionados con trauma y estrés.

  • Otros trastornos por consumo de sustancias.

La relación es bidireccional: el alcohol puede utilizarse como forma de automedicación, pero a largo plazo empeora los síntomas psicológicos (APA, 2022; NIAAA, 2024).

Evaluación: ¿cómo sé si tengo un problema?

Test AUDIT

CORRECCIÓN TEST AUDIT

Una vez sumados todos los puntos, se clasifica el nivel de riesgo según los siguientes rangos:

  • 0-7 puntos: Consumo de bajo riesgo o abstinencia (hombres y mujeres).

  • 8-15 puntos: Consumo de riesgo (en hombres) o consumo perjudicial.

  • 6-15 puntos: Consumo de riesgo (en mujeres).

  • 16-19 puntos: Consumo perjudicial/riesgo alto.

  • 20 puntos: Probable dependencia alcohólica.

Test CAGE

CORRECCIÓN TEST CAGE

Cada SÍ puntúa 1 punto, siendo 4 el máximo.

  • 0-1 puntos: Baja sospecha de problemas con el alcohol.

  • 2 puntos: Test positivo, sospecha alta de consumo de riesgo.

  • 3-4 puntos: Test muy positivo, alta sospecha de dependencia.

Test SADQ

(Cuestionario sobre la gravedad de la dependencia del alcohol)

CORRECCIÓN TEST SADQ

Cada uno de los 33 ítems se puntúa en una escala de cuatro puntos según la frecuencia de la conducta:

    1. Casi nunca: 0 puntos.

    2. A veces: 1 punto.

    3. A menudo: 2 puntos.

    4. Casi siempre: 3 puntos.

Cálculo de la puntuación total: Se suman las puntuaciones de todos los ítems. La puntuación total mínima es 0 y la máxima es 99.

Interpretación de la dependencia: a mayor puntuación mayor dependencia. No hay puntos de corte oficial.

Más información

¿Cómo funciona el alcohol en el cuerpo y qué es una bebida estándar?

El alcohol es un depresor del sistema nervioso central que actúa sobre sistemas neurotransmisores implicados en recompensa, control inhibitorio y regulación emocional, especialmente GABA, glutamato y dopamina (Koob & Volkow, 2016).

Una bebida estándar contiene aproximadamente 14 gramos de alcohol puro. Conocer este concepto ayuda a comprender riesgos reales, ya que distintas bebidas pueden contener cantidades similares de alcohol (NIAAA, 2024).

Tolerancia y síndrome de abstinencia: La tolerancia se produce por adaptaciones neurobiológicas que reducen la respuesta al alcohol. Al interrumpir el consumo, estas adaptaciones provocan un estado de hiperexcitabilidad cerebral que da lugar al síndrome de abstinencia, que puede ser leve o potencialmente grave (Koob & Volkow, 2016; APA, 2022).

Craving, recaída y ciclo de la adicción: El modelo neurobiológico describe tres fases: intoxicación, abstinencia/afecto negativo y anticipación (craving). Estos cambios explican por qué la recaída es frecuente y por qué el TCA se considera una enfermedad crónica tratable, no un fallo moral (Koob & Volkow, 2016; NIAAA, 2024).

Tratamientos y apoyos disponibles

Si sientes que el alcohol se te está yendo de las manos, o tienes dudas sobre si tienes un problema, es importante saber que hay tratamiento y que pedir ayuda tiene sentido. El tratamiento del trastorno por consumo de alcohol suele combinar apoyo psicológico y, en algunos casos, medicación, adaptándose a cada situación (NIAAA, 2024; Rehm et al., 2021). A veces incluye una primera fase de desintoxicación (cuando el cuerpo está muy acostumbrado al alcohol), seguida de un trabajo para mantener el cambio y prevenir recaídas.

En la parte psicológica, se suelen utilizar terapias que ayudan a: entender mejor la relación con el alcohol, identificar situaciones de riesgo (personas, lugares, momentos del día), aprender formas distintas de manejar emociones difíciles y tomar decisiones más cuidadas (Miller & Rollnick, 2013). En este contexto, puede trabajarse también con la familia, con grupos de apoyo y con otras personas que han pasado o están pasando por situaciones parecidas, lo que muchas veces hace que una persona no se sienta sola con su problema (NIAAA, 2024).

En algunos casos, además del apoyo psicológico, se puede utilizar medicación que ayuda a reducir las ganas intensas de beber o a mantenerse sin consumir (NIAAA, 2024). Algunos de los medicamentos que se usan con más frecuencia son:

  • Naltrexona: ayuda a disminuir el deseo intenso de beber y hace que el alcohol resulte menos “reforzante” (NIAAA, 2024; Rubio et al., 2024).

  • Acamprosato: ayuda a que el cuerpo se vaya reajustando después de dejar el alcohol y a mantener la abstinencia (NIAAA, 2024; Rubio et al., 2024).

  • Disulfiram: provoca una reacción muy desagradable si se bebe alcohol, por lo que solo se utiliza en personas muy motivadas y con buena supervisión (NIAAA, 2024; Psicofarmacología Clínica, 2025).

La elección de si usar medicación y cuál utilizar la hace siempre un profesional sanitario, teniendo en cuenta la historia clínica, el estado de salud general y los objetivos de cada persona (Rubio et al., 2024).

Las recaídas son frecuentes en los problemas de alcohol y no significan que alguien “no tenga fuerza de voluntad”, sino que el proceso de cambio suele tener avances y retrocesos (Miller & Rollnick, 2013; Rehm et al., 2021). En el tratamiento se trabaja precisamente cómo aprender de esos tropiezos, cómo detectar a tiempo las señales de alerta y qué pasos dar cuando aparece de nuevo la idea de beber o se ha vuelto a consumir. Por eso es importante mantener un seguimiento durante varios meses, ajustar el plan cuando haga falta y no abandonar la ayuda después de las primeras mejoras (NIAAA, 2024; Psicofarmacología Clínica, 2025).

Si además del problema con el alcohol hay depresión, ansiedad, otros problemas de salud mental o enfermedades médicas (por ejemplo, problemas de hígado), es fundamental que el equipo que te atienda tenga todo esto en cuenta y, si es posible, que varios profesionales trabajen coordinados (Rehm et al., 2021). Muchas personas encuentran también apoyo importante en su entorno cercano y en grupos de ayuda mutua, donde pueden compartir su experiencia con otras personas que están en proceso de recuperación (NIAAA, 2024).

A continuación tienes una lista de recursos y apoyos en España a los que puedes acudir si necesitas ayuda, información o simplemente hablar con alguien sobre tu relación con el alcohol:

  • Plan Nacional sobre Drogas – “Ayuda cerca de ti” (Ministerio de Sanidad)
    Aquí puedes buscar centros y recursos públicos de atención a adicciones en toda España.
    Web: https://pnsd.sanidad.gob.es/ciudadanos/ayudaCerca/home.htm

  • Red pública de atención a las drogodependencias en España
    Información sobre la red de centros ambulatorios, unidades de desintoxicación y otros recursos de tratamiento.
    Web: https://pnsd.sanidad.gob.es/profesionales/atencionIntegral/red/home.htm

  • Información y contacto con el Plan Nacional sobre Drogas
    Para dudas generales, orientación y derivación a recursos.
    Web de contacto: https://pnsd.sanidad.gob.es/contactar/contactoInstitucional/contacto.htm

  • Recursos públicos de adicciones en la Comunidad de Madrid
    Información sobre los recursos de la red pública (CAD, CAID y otros dispositivos) para prevención y tratamiento en la Comunidad de Madrid.
    Web: https://www.comunidad.madrid/servicios/salud/prevencion-adicciones

  • Buscador de centros gratuitos de adicciones en Madrid
    Directorio orientativo de recursos públicos (CAD, CAID y otros centros) en la Comunidad de Madrid.
    Web: https://www.adictalia.es/provincia-recursos-gratuitos/cad-caid-madrid-adicciones/

  • CAARFE – Confederación de Alcohólicos, Adictos en Rehabilitación y Familiares de España
    Red estatal de asociaciones y grupos de ayuda para personas con adicción y sus familias. En su web puedes localizar la asociación más cercana.
    Web: https://caarfe.org/nosotros/

  • Más información sobre CAARFE y sus asociaciones miembro
    Información adicional sobre la confederación y las entidades que la forman.
    Web: https://revistaindependientes.com/caarfe/

  • Otras líneas y recursos de información sobre adicciones
    Existen diferentes teléfonos y servicios de información que pueden orientarte y ayudarte a encontrar un recurso cercano (Ministerio de Sanidad, 2025).

Si estás dudando, puede ser buen momento para contactar con alguno de estos recursos, pedir una cita o simplemente informarte. Pedir ayuda es un paso importante y no tienes por qué hacerlo sola o solo.

¿Qué puede hacer la familia y el entorno?

Informarse y cambiar la mirada

Si tu familiar está pasando por esta situación es importante entender que es una enfermedad, no un fallo moral ni solo “falta de fuerza de voluntad” (DSM5; APA, 2022; NIAAA, 2024). Entender que el cerebro, la genética, la historia personal y el contexto influyen en el problema ayuda a reducir la culpa y el estigma.

Ejemplo de cambio de frase: de “si quisieras, dejarías de beber” a “veo que te cuesta mucho controlar el consumo y me preocupa tu salud”.​

Cuidarse para poder cuidar

Los familiares de personas con adicción tienen más riesgo de ansiedad, depresión y agotamiento emocional. Es fundamental que también busquen apoyo (psicoterapia, grupos para familiares, médico de cabecera) y mantengan espacios propios de descanso, ocio y autocuidado (NIAAA, 2024).

Cuidarse no es abandonar al otro; es lo que permite sostener la ayuda a medio y largo plazo.​

Hablar en momentos tranquilos y con mensajes claros

Las conversaciones importantes es mejor hacerlas cuando la persona está sobria y el ambiente está relativamente calmado (APA, 2022). Ayuda usar mensajes en primera persona y centrados en hechos: “yo me asusto cuando conduces después de beber” en lugar de “eres un irresponsable”.

El objetivo es abrir la puerta a la reflexión y a la ayuda, no ganar una discusión.​

Poner límites y no encubrir siempre

La familia puede decidir qué conductas no son aceptables (agresiones, conducir borracho, beber delante de menores) y explicarlo con calma, manteniendo esos límites de forma coherente. Encubrir constantemente (llamar al trabajo, pagar deudas, justificar ausencias) alivia a corto plazo, pero suele prolongar el problema (NIAAA, 2024).​

Apoyar no es lo mismo que tapar las consecuencias del consumo.​

Facilitar el acceso a ayuda profesional

Un paso clave es animar a consultar con profesionales: médico de cabecera, centros de salud mental, recursos públicos de adicciones o asociaciones especializadas. Muchas guías recomiendan que, incluso si la persona aún no quiere ir, los familiares pidan orientación profesional para saber cómo actuar (NIAAA, 2024; APA, 2022).

A veces se necesitan varios intentos hasta que la persona acepta ayuda; la ambivalencia forma parte del proceso de cambio.​

Prevención específica

La prevención del trastorno por consumo de alcohol combina información clara, entornos más seguros y detección temprana, tal y como recomiendan la Organización Mundial de la Salud y las guías de salud pública (World Health Organization, 2014, 2023). No se trata solo de prohibir, sino de reducir riesgos y retrasar el inicio del consumo, especialmente en adolescentes y jóvenes (NIAAA, 2024).​

  • Educación temprana y realista: Hablar sobre el alcohol desde edades tempranas, con mensajes sinceros sobre riesgos (accidentes, problemas de rendimiento, impacto en el cerebro en desarrollo) y adaptados a la edad, se asocia con menos consumo problemático más adelante (American Psychological Association, 2022). Es importante evitar mensajes contradictorios, como decir “no bebas” mientras se normaliza la embriaguez en adultos en casa.​

  • Retrasar el inicio y reducir la disponibilidad: Cuanto antes se empieza a beber, mayor es el riesgo de desarrollar un trastorno por consumo de alcohol (National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism [NIAAA], 2024). Poner límites claros en casa, supervisar contextos de ocio y evitar tener grandes cantidades de alcohol accesibles son medidas sencillas que reducen el riesgo.​

  • Detectar pronto los consumos de riesgo: Utilizar herramientas breves como el test AUDIT en atención primaria, centros educativos o recursos comunitarios permite identificar consumos problemáticos antes de que aparezcan consecuencias graves (World Health Organization, 2001). Consultar con profesionales ante dudas (médico de cabecera, salud mental, centros de adicciones) forma parte de la prevención, no solo del tratamiento.​

  • Abordar factores psicosociales: Problemas de salud mental, estrés crónico, acoso escolar o aislamiento aumentan la vulnerabilidad a usar el alcohol como “vía de escape” (American Psychological Association, 2022). Atender estos factores, ofrecer apoyo emocional y promover alternativas de ocio saludable son pilares preventivos.​

  • Políticas y normas claras: La evidencia muestra que limitar la publicidad dirigida a jóvenes, regular horarios y puntos de venta, y hacer cumplir las leyes de edad mínima de compra disminuye el consumo de riesgo a nivel poblacional (World Health Organization, 2023). En la familia también ayuda acordar normas explícitas sobre el consumo y las consecuencias de no respetarlas.​

Estas estrategias no eliminan por completo el riesgo, pero sí reducen de forma significativa la probabilidad de desarrollar un problema con el alcohol y facilitan pedir ayuda a tiempo (NIAAA, 2024).

Referencias bibliográficas

American Psychiatric Association. (2022). DSM-5-TR: Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed., text rev.). APA Publishing.

Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas. (2025). Encuesta sobre alcohol y drogas en España (EDADES 2024). Ministerio de Sanidad.

Koob, G. F., & Volkow, N. D. (2016). Neurobiology of addiction: A neurocircuitry analysis. The Lancet Psychiatry, 3(8), 760–773. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(16)00104-8

Miller, W. R., & Rollnick, S. (2013). Motivational interviewing: Helping people change (3rd ed.). Guilford Press.

Ministerio de Sanidad. (2023). Guía sobre alcohol y salud. Ministerio de Sanidad, Gobierno de España.

National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism. (2024). Alcohol facts and statistics. National Institutes of Health. https://www.niaaa.nih.gov

National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism. (2024). Alcohol use disorder: From risk to diagnosis to recovery. National Institutes of Health.

National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism. (2024). Tratamiento de problemas de consumo de alcohol: Cómo buscar y obtener ayuda. U.S. Department of Health and Human Services. https://www.niaaa.nih.gov/publications/brochures-and-fact-sheets/treatment-alcohol-problems-finding-and-getting-help-spanish

Plan Nacional sobre Drogas. (2025). Manual clínico sobre la dependencia de alcohol. Ministerio de Sanidad. https://pnsd.sanidad.gob.es

Psicofarmacología Clínica. (2025). Algoritmo para el trastorno por consumo de alcohol: Selección de fármacos según perfiles clínicos. Revista de Psicofarmacología Clínica, 12(3), 145–160.

Rehm, J., Shield, K. D., & Imtiaz, S. (2021). Global burden of disease and injury and economic cost attributable to alcohol use and alcohol-use disorders. The Lancet, 398(10306), 135–149.

Rubio, G., Ponce, G., & Rodríguez-Jiménez, R. (2024). Trastorno por uso de alcohol: La otra enfermedad. Revista Andaluza de Patología Digestiva, 47(1), 25–38.

Verhulst, B., Neale, M. C., & Kendler, K. S. (2015). The heritability of alcohol use disorders. Psychological Medicine, 45(5), 1061–1072.

World Health Organization. (2001). AUDIT: The Alcohol Use Disorders Identification Test. Guidelines for use in primary care (2nd ed.). World Health Organization.

World Health Organization. (2014). Global status report on alcohol and health 2014. World Health Organization.

World Health Organization. (2014). AUDIT: The Alcohol Use Disorders Identification Test. World Health Organization.

World Health Organization. (2023). Alcohol policy and public health. World Health Organization.

World Health Organization. (2023). Global status report on alcohol and health 2023. World Health Organization.

Glosario de términos

Abstinencia (síndrome de abstinencia). Conjunto de síntomas físicos y emocionales que aparecen cuando una persona que consume una sustancia (como alcohol o tabaco) reduce o deja de consumirla de golpe; puede incluir nerviosismo, insomnio, irritabilidad, temblores, sudoración, malestar físico, etc.

Adicción. Problema de salud en el que la persona pierde control sobre el consumo de una sustancia o una conducta (como el juego), sigue haciéndolo a pesar de las consecuencias negativas y le resulta muy difícil dejarlo por sí sola.

Adicciones comportamentales. Adicciones que no tienen que ver con una sustancia, sino con una conducta (por ejemplo, juego con dinero, uso problemático de videojuegos, compras compulsivas, etc.) que se vuelve repetitiva, difícil de controlar y con consecuencias negativas similares a las de las adicciones con sustancia.

AECC (Asociación Española Contra el Cáncer). Entidad que ofrece información, programas para dejar de fumar y apoyo emocional a personas con cáncer y a sus familias, incluyendo recursos específicos para el tabaquismo.

Ambivalencia. Sensación de “estar en dos direcciones a la vez”: querer cambiar (por ejemplo, dejar de beber o dejar de jugar) y al mismo tiempo querer seguir igual, lo que genera dudas y bloqueos. Es un punto central del trabajo en entrevista motivacional.

APA (American Psychiatric Association). Asociación profesional de psiquiatría que elabora el DSM‑5 y el DSM‑5‑TR, manuales diagnósticos utilizados internacionalmente para clasificar los trastornos mentales, incluidos los trastornos por consumo de sustancias y el trastorno por juego.

AUDIT (Alcohol Use Disorders Identification Test).  Cuestionario breve de 10 ítems que ayuda a detectar si una persona podría tener un consumo de riesgo, perjudicial o un posible trastorno por consumo de alcohol y si necesita una valoración más detallada.

Atracón de alcohol (binge drinking / consumo intensivo episódico). Beber grandes cantidades de alcohol en un corto período de tiempo, normalmente para emborracharse, sobre todo en fiestas o fines de semana (por ejemplo, 4 o más bebidas estándar en pocas horas en mujeres, 5 o más en hombres).

Binge drinking (consumo intensivo episódico). Ver “Atracón de alcohol”.

Bupropión. Medicamento que se utiliza, entre otras cosas, para ayudar a algunas personas a dejar de fumar, siempre recetado y supervisado por profesionales sanitarios, ya que puede tener efectos secundarios y no es adecuado para todo el mundo.

CAARFE (Confederación de Alcohólicos, Adictos en Rehabilitación y Familiares de España). Red de asociaciones en toda España que ofrece grupos de ayuda mutua, apoyo a personas con adicciones (especialmente al alcohol) y a sus familias.

CAD / CAID (en Comunidad de Madrid). Centros públicos de atención a las adicciones (CAD) y centros de atención integral a las drogodependencias (CAID), donde se ofrece evaluación, tratamiento y seguimiento gratuitos para personas con problemas de consumo y sus familias.

Cigarrillos electrónicos / vapers. Dispositivos que calientan un líquido (a menudo con nicotina) para producir un aerosol que se inhala; también pueden generar dependencia y no están exentos de riesgos para la salud.

Comorbilidad. Presencia simultánea de dos o más problemas o trastornos en la misma persona, por ejemplo, un trastorno por consumo de alcohol junto con un trastorno de ansiedad o depresión.

Consumo compulsivo / conducta compulsiva. Consumo o conducta repetida que la persona siente que “tiene que” hacer, aunque no quiera, porque alivia momentáneamente el malestar pero a medio plazo mantiene o empeora el problema y las consecuencias negativas.

Consumo de riesgo. Consumo de alcohol que supera los límites considerados de bajo riesgo para la salud (por ejemplo, según las guías nacionales), aunque todavía no se hayan producido daños evidentes; aumenta la probabilidad de llegar a un consumo perjudicial o a un trastorno por consumo.

Consumo perjudicial / patrón nocivo. Forma de consumo que ya está causando problemas físicos, psicológicos o sociales (como lesiones, conflictos, bajo rendimiento, problemas médicos), aunque aún no se cumplan todos los criterios de trastorno por consumo según los manuales diagnósticos.

Craving. Deseo intenso o impulso muy fuerte de consumir una sustancia (por ejemplo, beber alcohol o fumar) o de realizar una conducta adictiva (como jugar), que puede aparecer de forma repentina o ante ciertas señales, lugares, emociones o personas asociadas al consumo.

Desintoxicación. Primera fase del tratamiento en algunos casos de adicción, en la que se retira o reduce la sustancia de forma controlada (a veces con apoyo farmacológico) y se manejan los síntomas de abstinencia en un entorno seguro.

DGPNSD (Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas). Organismo del Ministerio de Sanidad que coordina las políticas sobre drogas y adicciones en España, incluyendo campañas de prevención y el buscador “Ayuda cerca de ti”.

Disulfiram. Medicamento que provoca una reacción muy desagradable (rubor, náuseas, malestar intenso) si la persona bebe alcohol; se usa en casos concretos y siempre con supervisión profesional y buena información a la persona sobre los riesgos.

DSM‑5 / DSM‑5‑TR. Manual diagnóstico de trastornos mentales utilizado por profesionales de la salud mental. Incluye los criterios para los trastornos por consumo de sustancias y el trastorno por juego. El DSM‑5‑TR es la versión actualizada con revisión de texto.

EDADES. Encuesta sobre Alcohol y otras Drogas en España, que se realiza periódicamente en población general adulta para conocer la situación del consumo de diferentes sustancias y otras adicciones.

EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica). Enfermedad crónica de los pulmones, muy relacionada con el tabaco, que dificulta la respiración y puede provocar tos crónica, sensación de ahogo y limitación importante en la vida diaria.

ESTUDES. Encuesta sobre uso de drogas en Enseñanzas Secundarias en España, centrada en adolescentes, que permite conocer las tendencias de consumo en población escolar.

Entorno controlado. Situación en la que el acceso a la sustancia o al juego está muy limitado (por ejemplo, ingreso hospitalario, centro residencial, prisión, comunidad terapéutica), lo que influye en la evolución del trastorno y en la interpretación de la abstinencia.

Entrevista motivacional. Estilo de conversación colaborativo y respetuoso que ayuda a las personas a explorar su ambivalencia, conectar con sus valores y fortalecer su motivación y compromiso con el cambio respecto al consumo o al juego, evitando el enfrentamiento directo.

Evaluación. Proceso en el que profesionales de la salud valoran la situación de una persona (historia de consumo, síntomas, consecuencias, recursos personales y familiares) para saber si hay un problema de adicción y qué tipo de ayuda o tratamiento puede necesitar.

Factores de protección. Elementos que ayudan a reducir el riesgo de adicción o a afrontarla mejor (por ejemplo, apoyo familiar, buenas habilidades emocionales, actividades de ocio saludable, buena red social, buen rendimiento académico).

Factores de riesgo. Características personales o del entorno que hacen más probable que aparezca un problema de adicción (por ejemplo, empezar a consumir muy joven, consumo en el entorno cercano, dificultades emocionales no atendidas, presión del grupo, baja supervisión adulta).

Fagerström (Test de Fagerström). Cuestionario breve que sirve para medir el nivel de dependencia a la nicotina en personas fumadoras, en función de aspectos como la cantidad de cigarrillos al día y el tiempo hasta el primer cigarrillo tras despertarse.

Intoxicación. Estado en el que el consumo reciente de una sustancia produce cambios llamativos en el comportamiento, en la conciencia o en la forma de pensar (por ejemplo, desinhibición, euforia, torpeza motora, somnolencia), que pueden suponer un riesgo para la persona o su entorno.

Juego patológico / trastorno por juego. Problema grave de juego con dinero (apuestas, casino, tragaperras, juego online) en el que la persona pierde el control, sigue jugando a pesar de las consecuencias, necesita apostar cantidades crecientes y le resulta muy difícil dejarlo.

Ludopatía. Término habitual, no técnico, que se usa en lenguaje cotidiano para referirse al trastorno por juego o juego patológico.

Mindfulness. Conjunto de ejercicios que ayudan a prestar atención al momento presente (pensamientos, emociones, sensaciones corporales) de manera consciente y sin juzgar; puede utilizarse como apoyo en el tratamiento de adicciones para manejar el craving y las emociones difíciles.

Naltrexona. Medicamento que se utiliza en algunos casos de trastorno por consumo de alcohol para reducir el deseo intenso de beber y el riesgo de recaída, siempre pautado y controlado por profesionales sanitarios.

NIAAA (National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism). Instituto estadounidense especializado en investigación, prevención y tratamiento de los problemas relacionados con el alcohol; elabora guías y recomendaciones sobre consumo de riesgo y trastornos por consumo de alcohol.

Nicotina. Sustancia presente en el tabaco y en muchos cigarrillos electrónicos que produce dependencia. Es el principal compuesto responsable del síndrome de abstinencia cuando se deja de fumar.

Ocio saludable. Actividades de tiempo libre que no se centran en el consumo de sustancias ni en el juego (deporte, música, voluntariado, actividades culturales, ocio con amistades sin consumo, etc.) y que ayudan a proteger frente a las adicciones.

Patrón episódico (en juego). Forma de evolución del trastorno por juego en la que aparecen periodos de juego problemático separados por intervalos de relativa calma, sin síntomas significativos durante varios meses.

Patrón persistente (en juego). Forma de evolución del trastorno por juego en la que los síntomas se mantienen de manera continuada durante varios años, sin periodos largos de mejoría.

Perseguir pérdidas. Volver a jugar para intentar recuperar el dinero perdido, lo que suele llevar a seguir apostando más de lo previsto y a aumentar las deudas y el malestar.

Plan Nacional sobre Drogas. Organismo del Ministerio de Sanidad que coordina las políticas y recursos sobre drogas y otras adicciones en España; entre sus recursos está el buscador “Ayuda cerca de ti” para localizar centros de atención.

Prevención. Conjunto de acciones para reducir la probabilidad de que aparezca una adicción o para que ésta sea menos grave (información, talleres, entrenamiento en habilidades, normas claras, detección temprana, campañas de sensibilización, etc.).

Proyecto Hombre. Red de centros en España que ofrecen programas de prevención, tratamiento y reinserción para diferentes adicciones, tanto con sustancias como comportamentales, y apoyo a familias.

Recaída. Situación en la que, tras un tiempo de mejora o abstinencia, la persona vuelve a consumir o a jugar de forma problemática. Se considera un acontecimiento frecuente dentro del proceso de cambio y puede aprovecharse para aprender estrategias nuevas.

Red de atención a las drogodependencias. Conjunto de recursos públicos (centros de día, dispositivos ambulatorios, unidades de desintoxicación, comunidades terapéuticas, etc.) que atienden a personas con adicciones y a sus familias.

Reducción de daños. Enfoque que busca disminuir las consecuencias negativas del consumo (accidentes, infecciones, sobredosis, deterioro social), aunque la persona todavía no haya decidido dejar completamente la sustancia o la conducta adictiva.

SEPAR. Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, que elabora guías y recomendaciones para el tratamiento del tabaquismo y otras enfermedades respiratorias relacionadas.

Síndrome de abstinencia. Ver “Abstinencia (síndrome de abstinencia)”.

Tabaquismo. Consumo repetido de tabaco que provoca dependencia a la nicotina y numerosos problemas de salud (enfermedades respiratorias, cardiovasculares, cáncer, etc.).

TCA (Trastorno por Consumo de Alcohol). Nombre clínico que recibe la adicción al alcohol en los manuales diagnósticos, cuando se cumplen los criterios del DSM‑5‑TR para trastorno por consumo de alcohol.

Terapia cognitivo‑conductual. Tipo de tratamiento psicológico que ayuda a identificar y cambiar pensamientos y conductas que mantienen el problema (por ejemplo, creencias sobre el alcohol, el tabaco o el juego, y hábitos asociados al consumo o al juego).

Tratamiento sustitutivo con nicotina (TSN). Parches, chicles, comprimidos u otros productos que aportan nicotina de forma controlada para ayudar a dejar de fumar, reduciendo los síntomas de abstinencia y facilitando el proceso de abandono.

Trastorno por consumo de alcohol/tabaco. Diagnóstico clínico basado en criterios del DSM‑5‑TR que describen un patrón problemático de consumo (pérdida de control, consecuencias negativas, tolerancia, abstinencia, deseo intenso, etc.) durante al menos 12 meses.

Unidad / centro de tabaquismo. Servicio sanitario especializado en ayudar a las personas a dejar de fumar mediante apoyo psicológico, evaluación individualizada y, cuando procede, medicación específica.

Unidad o bebida estándar. Cantidad de bebida que contiene aproximadamente 10–14 gramos de alcohol puro (por ejemplo, una caña pequeña, una copa de vino o un chupito), que permite comparar distintas bebidas entre sí y calcular el consumo total.

Vareniclina. Medicamento que ayuda a dejar de fumar reduciendo las ganas de fumar y el placer asociado al cigarrillo; se utiliza bajo prescripción y supervisión médica.

WHO (World Health Organization / Organización Mundial de la Salud). Organismo internacional que ofrece información y recomendaciones sobre salud pública, incluyendo alcohol, tabaco y otras adicciones, y fija criterios y líneas generales de prevención.