Juego Patológico
Descripción breve
El trastorno por juego es un patrón problemático, persistente y recurrente de juego con dinero que genera malestar o deterioro significativo en la vida de la persona (APA, 2013). Se caracteriza por pérdida de control, aumento progresivo del dinero apostado y continuación del juego a pesar de las consecuencias negativas en lo económico, familiar, laboral o académico (Junta de Andalucía, 2017).
Datos en España
En España, el juego con dinero es una conducta muy extendida: según la encuesta EDADES 2024, el 53,8% de la población de 15 a 64 años ha jugado a juegos de azar en el último año, ya sea de forma presencial, online o ambas (Plan Nacional sobre Drogas, 2024). El juego online sigue siendo minoritario pero va en aumento: el 5,5% de la población de 15 a 64 años jugó online en el último año en 2024, frente al 5,3% en 2022, con mayor prevalencia en hombres (8,2%) que en mujeres (2,7%) y especialmente en personas jóvenes (Plan Nacional sobre Drogas, 2024).
Aunque la mayoría de las personas que juegan no desarrollan un trastorno, EDADES 2024 estima que el 1,4% de la población de 15 a 64 años presenta un posible juego problemático, cifra algo superior a la de encuestas previas y que asciende aproximadamente al 2,2% en hombres (Infocop, 2025). Además, los informes de adicciones comportamentales señalan que el juego es la adicción comportamental que más admisiones a tratamiento genera (alrededor del 82% de las admisiones por adicciones sin sustancia), con más de 4.500 personas que iniciaron tratamiento en 2023 (Plan Nacional sobre Drogas, 2023, 2026).
Señales de alarma
Algunas señales de alarma son pensar constantemente en el juego, sentir una necesidad creciente de apostar más dinero para obtener la misma emoción y tener dificultades para parar una vez se empieza (APA, 2013). También preocupan las mentiras frecuentes sobre el dinero gastado, pedir o tomar dinero prestado para jugar, descuidar obligaciones importantes y usar el juego para escapar de problemas o aliviar emociones desagradables (Junta de Andalucía, 2017).
Criterios de adicción
El DSM‑5 define el trastorno por juego por la presencia de cuatro o más criterios en 12 meses:
A. Juego problemático persistente y recurrente que provoca un deterioro o malestar clínicamente significativo, manifestado porque el individuo presenta cuatro (o más) de los siguientes criterios durante un periodo de 12 meses:
Necesidad de apostar cantidades de dinero cada vez mayores para conseguir la excitación deseada. (Cada vez necesita jugar más dinero o hacer apuestas más arriesgadas para sentir el mismo “subidón” o emoción.)
Está nervioso o irritable cuando intenta reducir o abandonar el juego. (Se pone de mal humor, inquieto o “de los nervios” cuando intenta jugar menos o dejar de jugar.)
Ha hecho esfuerzos repetidos para controlar, reducir o abandonar el juego, siempre sin éxito. (Ha tratado varias veces de dejar de jugar o de jugar menos, pero no lo consigue o vuelve a lo mismo.)
A menudo tiene la mente ocupada en las apuestas (por ejemplo, reviviendo continuamente con la imaginación experiencias de apuestas pasadas, planificando su próxima apuesta o pensando en formas de conseguir dinero para apostar). (Piensa mucho en el juego: recuerda jugadas, planifica cómo y cuándo volver a jugar o cómo conseguir dinero para apostar.)
A menudo apuesta cuando se siente desasosegado (por ejemplo, desamparo, culpabilidad, ansiedad, depresión). (Utiliza el juego para escapar de problemas o para aliviar emociones negativas, como sentirse mal, ansioso, triste o culpable.)
Después de perder dinero en las apuestas, suele volver otro día para intentar ganar (“recuperar” las pérdidas). (Lo que se conoce como “perseguir las pérdidas”: seguir jugando para recuperar el dinero perdido, lo que suele llevar a perder más.)
Miente para ocultar su grado de implicación en el juego. (Engaña a familiares, amistades o profesionales sobre cuánto juega, cuánto dinero gasta o qué hace con su tiempo.)
Ha puesto en peligro o ha perdido una relación importante, un empleo o una oportunidad académica o profesional a causa del juego. (El juego ha afectado seriamente a la pareja, la familia, las amistades, el trabajo o los estudios, llegando a ponerlos en riesgo o a perderlos.)
Cuenta con los demás para que le proporcionen dinero con el fin de aliviar una situación financiera desesperada provocada por el juego. (Pide dinero a otras personas —familia, amistades, entidades— para tapar deudas o problemas económicos creados por el juego.)
B. El comportamiento de juego no se explica mejor por un episodio maníaco.
(Es decir, no se debe únicamente a un periodo de ánimo anormalmente elevado o irritable, como en un trastorno bipolar.)
Especificadores de curso
Episódico: Cumple los criterios diagnósticos en más de una ocasión, pero los síntomas se reducen durante al menos varios meses entre periodos de juego problemático. (Hay “rachas” de juego intenso con períodos de relativa calma entre medias.)
Persistente: Presenta síntomas de forma continua, cumpliendo criterios diagnósticos durante varios años. (El problema con el juego se mantiene de forma crónica, sin grandes periodos de mejoría.)
La gravedad se basa en el número de criterios cumplidos en los últimos 12 meses:
Leve: 4–5 criterios.
Moderado: 6–7 criterios.
Grave: 8–9 criterios.
Efectos a corto y largo plazo
A corto plazo, el juego produce activación fisiológica, aumento de la adrenalina, euforia y una fuerte focalización en la recompensa, pero también ansiedad, irritabilidad y problemas de sueño cuando se pierden grandes cantidades (Junta de Andalucía, 2017). A largo plazo, el trastorno por juego se asocia con endeudamiento, problemas legales, ruptura de relaciones, descenso del rendimiento laboral o académico y mayor riesgo de ansiedad, depresión e ideación suicida (Plan Nacional sobre Drogas, 2023).
Factores de riesgo
Entre los factores de riesgo destacan empezar a jugar a edades tempranas, el fácil acceso al juego online, la publicidad intensiva, tener familiares o amigos jugadores y la presencia de impulsividad o búsqueda de sensaciones (Junta de Andalucía, 2017). También incrementan el riesgo el consumo de sustancias (alcohol, tabaco, estimulantes) y la presencia de otros trastornos del control de impulsos o de regulación emocional (Plan Nacional sobre Drogas, 2023).
Relación con otros problemas de salud mental
El trastorno por juego se asocia frecuentemente con depresión, trastornos de ansiedad, abuso de sustancias y riesgo aumentado de pensamientos y conductas suicidas (APA, 2013). En muchas personas, los síntomas emocionales empeoran a medida que se agrava la situación económica y los conflictos familiares, lo que puede llevar a un círculo de “jugar para escapar del malestar” que a su vez lo empeora (Plan Nacional sobre Drogas, 2023).
Evaluación: ¿cómo sé si tengo un problema?
Problem Gambling Severity Index – Spanish versión
Evaluación: ¿cómo sé si mi familiar tiene un problema?
Es posible que tu familiar tenga un trastorno por juego si pasa mucho tiempo jugando (o pensando en el juego), descuida responsabilidades y está más irritable o deprimido cuando no puede jugar (Junta de Andalucía, 2017). Otras señales son la presencia de deudas o préstamos sin explicación clara, desaparición de dinero u objetos de valor, mentiras frecuentes sobre dónde ha estado, así como cambios bruscos de ánimo relacionados con ganar o perder (Plan Nacional sobre Drogas, 2023).
Ante estas sospechas, pedir orientación en un recurso especializado en adicciones comportamentales o hablar con un profesional de salud mental puede ayudar a valorar la situación y decidir los siguientes pasos (Plan Nacional sobre Drogas, 2023).
Tratamientos y apoyos disponibles
Si sientes que has perdido el control con el juego (apuestas deportivas, casino, tragaperras, webs de juego online, etc.) o te preocupa alguien cercano, es importante saber que no estás solo/a y que hay tratamientos y recursos específicos para esta situación (APA, 2013; Infocop, 2024). La adicción al juego no es una “manía” ni solo falta de control: es un trastorno que tiene tratamiento y en el que pedir ayuda cuanto antes marca una gran diferencia.
El apoyo psicológico suele ser la parte central del tratamiento. Se utilizan terapias que ayudan a entender cómo funciona la adicción al juego, qué la mantiene y cómo empezar a tomar distancia. En las terapias cognitivo‑conductuales se trabaja, por ejemplo, sobre las creencias falsas (“estoy a punto de recuperar lo perdido”, “tengo un sistema que funciona”), sobre los impulsos de jugar y sobre las emociones que a veces empujan al juego (estrés, soledad, aburrimiento, nervios) (Infocop, 2024). También se revisan de manera concreta los hábitos de juego, el manejo del dinero y cómo ir recuperando poco a poco otras actividades y relaciones.
Muchas veces se recomiendan medidas prácticas como limitar el acceso a dinero, poner barreras al juego online (bloqueo de webs, exclusiones voluntarias), o acudir a grupos de ayuda mutua donde otras personas comparten lo que les ha servido (Infocop, 2024; Proyecto Hombre, 2023). La entrevista motivacional y, en algunos casos, enfoques basados en mindfulness también pueden utilizarse para trabajar la ambivalencia (“quiero dejarlo, pero también quiero seguir jugando”) y para aprender a manejar mejor los impulsos (APA, 2013; Infocop, 2024).
En cuanto a la medicación, no existe un fármaco específico aprobado solo para la adicción al juego. Sin embargo, algunas personas pueden beneficiarse de medicación dirigida a otros problemas que aparecen a la vez, como depresión, ansiedad o dificultades importantes para controlar los impulsos, siguiendo las recomendaciones generales de salud mental (APA, 2013). La decisión sobre si usar o no medicación la toma siempre un profesional de salud mental o un médico, teniendo en cuenta la historia clínica completa.
La recaída también es posible en el juego: puede haber periodos sin jugar y, de repente, un episodio de juego intenso. Por eso en el tratamiento se dedica tiempo a identificar situaciones de alto riesgo (por ejemplo, tener dinero disponible sin control, recibir publicidad de apuestas, emociones muy intensas), a preparar respuestas alternativas y a establecer acuerdos claros sobre cómo se va a manejar el dinero (Infocop, 2024; Proyecto Hombre, 2023). El seguimiento en el tiempo es clave, no solo para evitar recaídas, sino también para ir reparando poco a poco las consecuencias que el juego haya podido tener en la familia, el trabajo o la economía.
Si estás en esta situación, o alguien cercano lo está, en España hay recursos específicos donde puedes pedir ayuda:
Plan Nacional sobre Drogas – Información sobre adicciones comportamentales
Información general y documentos sobre juego y otras adicciones sin sustancia.
Web: https://pnsd.sanidad.gob.es (ver apartado de adicciones comportamentales)“Ayuda cerca de ti” – Mapa de recursos de adicciones del Plan Nacional sobre Drogas
Para localizar centros de tratamiento y recursos públicos por comunidad autónoma.
Web: https://pnsd.sanidad.gob.es/ciudadanos/ayudaCerca/home.htmCentro AdCom Madrid (Comunidad de Madrid)
Centro específico para la prevención, tratamiento e investigación del trastorno por juego y otras adicciones comportamentales en la Comunidad de Madrid.
Información: https://www.comunidad.madrid/servicios/salud/adcom-madridUnidad de ludopatía y recursos hospitalarios en Madrid
Algunas unidades especializadas (por ejemplo, en hospitales públicos) atienden específicamente a personas con problemas de juego, habitualmente derivadas desde atención primaria o salud mental (ver documento de juego patológico del CRIDJ).Asociaciones y grupos de ayuda para jugadores y familiares
En la Comunidad de Madrid y en otras comunidades hay asociaciones y grupos de autoayuda para jugadores y familiares, con reuniones periódicas y asesoramiento (ver listado en: https://www.comunidad.madrid/sites/default/files/doc/juventud/cridj-juego_patologico.pdf)
Si te reconoces en parte de lo que has leído o te preocupa la situación de alguien cercano, puedes empezar contactando con tu centro de salud, con alguno de estos recursos públicos o con una asociación especializada. No hace falta que tengas todo “claro” para pedir ayuda: precisamente, parte del trabajo consistirá en aclarar qué está pasando y qué apoyo necesitas.
11. ¿Qué puede hacer la familia y el entorno?
La familia puede ayudar observando y nombrando el problema sin ataques personales, mostrando preocupación por la seguridad económica y emocional del entorno y proponiendo buscar ayuda profesional (Junta de Andalucía, 2017). Es importante fijar límites claros respecto al dinero (por ejemplo, no prestar dinero para jugar ni pagar continuamente deudas de juego) y cuidar también del propio bienestar emocional, evitando entrar en dinámicas de control extremo o vigilancia constante (Plan Nacional sobre Drogas, 2023).
Buscar apoyo para la propia familia (orientación con un profesional, grupos de familiares) puede aliviar la carga y ofrecer estrategias concretas para manejar la situación (Infocop, 2023).
Prevención específica
Las estrategias de prevención incluyen retrasar el inicio del juego con dinero, limitar el acceso de menores a juegos de azar y regular la publicidad para reducir su impacto en jóvenes (Plan Nacional sobre Drogas, 2023; Ministerio de Consumo, 2023). A nivel psicoeducativo, es clave trabajar las habilidades socioemocionales y el pensamiento crítico ante el juego, especialmente en formatos online (Junta de Andalucía, 2017; Infocop, 2023).
Talleres sobre azar, probabilidad y sesgos cognitivos: Dinámicas donde el grupo experimente “juegos” preparados para perder, análisis de probabilidades reales de ganar y discusión de creencias como “casi me toca, la próxima seguro” ayudan a desmontar mitos centrales del juego (Junta de Andalucía, 2017; Plan Nacional sobre Drogas, 2023). Esto se puede hacer de forma lúdica, integrando contenidos de matemáticas y pensamiento crítico en el aula.
Entrenamiento en regulación emocional e impulsividad: El juego suele utilizarse para escapar de emociones desagradables o como búsqueda intensa de emoción (APA, 2013). Talleres sobre manejo de impulsos, tolerancia a la frustración y alternativas para canalizar aburrimiento, enfado o tristeza (deporte, actividades creativas, apoyo social) reducen la vulnerabilidad al juego problemático (Junta de Andalucía, 2017; Plan Nacional sobre Drogas, 2023).
Foros y teatro‑foro sobre juego y apuestas: El uso de foro teatro o video‑fórum permite representar situaciones cotidianas (grupo que propone una porra, app de apuestas, directos de e‑sports con apuestas) y buscar colectivamente diferentes maneras de responder (Infocop, 2023; Proyecto Hombre, 2025). Estos espacios fomentan la reflexión compartida y la búsqueda de estrategias de protección entre iguales.
Supervisión del uso de internet y economía digital: En talleres con adolescentes y familias se puede trabajar la gestión del tiempo online, las compras dentro de videojuegos (loot boxes, micropagos) y el valor del dinero en plataformas digitales (Ministerio de Consumo, 2023; Plan Nacional sobre Drogas, 2023). Se pueden proponer acuerdos familiares sobre contraseñas, límites de gasto y aplicaciones de control parental.
Ocio alternativo y participación comunitaria: Promover actividades de ocio no vinculadas al juego con dinero (deporte, música, asociaciones juveniles, voluntariado) y espacios de participación donde los jóvenes puedan sentir logro y pertenencia disminuye el atractivo del juego (Proyecto Hombre, 2025; Plan Nacional sobre Drogas, 2023). Involucrarles en el diseño de estas actividades aumenta el impacto preventivo.
Acciones con familias y comunidad educativa: Talleres para familias y profesorado centrados en señales de alarma, cómo hablar del juego, manejo de deudas iniciales y coordinación con recursos de ayuda permiten una detección más temprana (Junta de Andalucía, 2017; Infocop, 2023). También se puede informar sobre normativas de juego responsable y recursos locales (servicios de adicciones, líneas de ayuda, asociaciones especializadas) (Ministerio de Consumo, 2023).
En conjunto, estas medidas individuales, familiares, escolares y comunitarias contribuyen a reducir el riesgo de desarrollar un trastorno por juego y a facilitar que las personas pidan ayuda en fases más tempranas (APA, 2013; Plan Nacional sobre Drogas, 2023, 2026).
Referencias bibliográficas
American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). American Psychiatric Publishing.
Infocop. (2023). Manual de intervención en tratamiento de trastorno por juego y videojuegos.
Infocop. (2025). Se estima que el 1,4% de la población presenta un posible juego problemático.
Junta de Andalucía. (2017). Guía clínica de juego patológico.
Ministerio de Consumo. (2023). Estudio de Prevalencia de Juego 2022‑2023.
Plan Nacional sobre Drogas. (2023). Adicciones comportamentales y otros trastornos adictivos 2023.
Plan Nacional sobre Drogas. (2024). Encuesta sobre Alcohol y otras Drogas en España (EDADES) 2024.
Plan Nacional sobre Drogas. (2026). Nota de prensa sobre admisiones a tratamiento por adicciones comportamentales.
Proyecto Hombre. (2025). El trastorno por juego, la adicción silenciada del siglo XXI.